domingo, 19 de junio de 2011

Tardes de Insomio

Las cometas dejaron de ser suspiro, las flores dejaron de perfumarse y tienen fiebre de espinas.
La cálida brisa que solía perseguir tu falda gris, ha encontrado refugio en tus labios vacios, secos y sedientos.
He dibujado una tarde sin calor, sin aroma, vacía y desierta, es un abismo, como tu piel.
Me conformo con mirar las hojas secas, porque sé que el otoño también sueña.


Tardes mías y sobre todo frías, tardes dormidas y sobre todo reales, tardes solas, pero en fin tardes.
Tardes donde las flores sufren de esquizofrenia, lo sé porque hablan conmigo, y yo no existo.
¿Y cómo saber si esta tarde no es otro insomnio más del día?
Sé que es real porque al besar tus labios supe que no estabas, y al tocar tu piel supe que te has ido.


Hay veces que la lluvia se cree tan real que ahoga mis sueños, me lo ha dicho al oído mientras lloraba,
en cambio hay otras veces que yo me creo tan real que soy capaz de ahogarla, mientras yo lloro.
Así de irreal es el mundo, existir es una razón más para morir, y morir es una razón más para vivir, en pensamientos, claro está.
Y así de a poco mis tardes sufren de insomnio, sienten que anochecen, mueren, y se olvidan de amanecer.


El cielo se va quedando sin musas a quien alumbrar, la luz se ha cansado de viajar a una alta velocidad, teme parar.
El viejo parque donde nos deteníamos a volar, hoy se ha quemado junto al sol, y el calor se extinguió.
Aún nos quedan las violetas, las sembré antes de que el mundo se hundiera y nos dejara en un abismo omnipresente.
Perdóname, pero no pude salvar al amor, quería morir, y lo deje libre.

Aún nos queda la tarde para ponernos a pensar en que pasara ayer.



 Josué Parra


sábado, 4 de junio de 2011

Un Planeta Hundido.

Un mundo construido por el hombre, vive bajo un túnel sin luz.
El viejo reloj ahora camina con un bastón llamado destino, avanza lento, pero mata rápido.
La distancia se ha vuelto una carretera más hacia nuestro propio abismo,
nuestros recuerdos no son más que vagabundos en busca de un mismo futuro, el nuestro.

La ausencia se ha vuelto a embriagar en una cantina llamada soledad.
La esperanza ha olvidado cómo existir, se ha dado cuenta que vivir, es una opción más para morir.
La felicidad se ha ahogado en su propia sonrisa, vive presa, sufre de agonía.
El silencio se ha apoderado de las bocas del mundo, ahora existen labios con melodías muertas.

El vacío ha encontrado un motivo para seguir, ha logrado llenar a toda una sociedad de mentiras a cambio de vidas.
El aire empezó a asfixiar a poetas, voces muertas, letras eternas.
La tristeza ha construido puentes para unir más a la gente, herir a una persona es sinónimo de victoria.
El suicidio ha inventado una salida, dejar de respirar es una manera de cómo las personas pueden seguir vivas.

¿Y el amor?
El amor ha sido eliminado, muchas guerras y pobreza lo han afectado.
¿Y yo?
Yo no existo, sólo escribo.

Josué Parra 

miércoles, 11 de mayo de 2011

Poesía Incompleta

Tengo puertas que son ventanas sin abrir, el oxígeno lo llevo muerto en el mar, en el viento.
 Existen manicomios donde puedo ser más libre, existen cuerpos donde puedo crear caricias, irreales, pero caricias.
Tengo pieles que son cenizas sin morir, son simples recuerdos que con el tiempo dejaran de existir.
Pasan días, pasan años, paso yo, quizás ya viejo y muerto, pero aún vivo.

Pasa la rutina, y el futuro se acerca cada vez más a mi pasado, pasado muerto, pero aún presente, en mí.
Pendiente del tiempo, me olvidé de morir, ahora vivo esperando dulces ausencias cerca de una vida, la mía.
Tengo recuerdos suyos que son inventados, no por usted, ni por mí, por nosotros, sí.
Tengo noches que son días oscuros, son presencias que viven en un túnel esperando al final una luz. Tú.

Tengo rincones vacíos, poemas malditos y relatos perdidos.
De tanto buscar mi vida he olvidado que viví, una vez y dos veces, quizás tres. Olvidé que existí.
Contengo el aire para poder ahogarme y así respirar la muerte,  respirarte a ti.
Tengo horizontes que son desiertos cubiertos de piel, marchita, pero piel.

No encuentro sombras ni en la luz, quizás la única sombra que queda soy yo.
Recreando personajes ficticios me tope con tu recuerdo. Eso sí es real.
Tengo arena que no es tiempo ni huellas. Simplemente es arena.
Tengo distancias que no son ausencias, son voces impregnadas en letras.
He aquí, mi poesía incompleta. 

martes, 10 de mayo de 2011

Cartas a París

Esta noche me he sentado a pensarte, a recordarte y a olvidarte. He muerto en el intento. 
Ayer pase por tus ojos para ver como estabas, tu silencio me ha dicho que no había nadie en casa.
Por ahí escuche que ya te casaste, olvidaste que iba a ser conmigo ¡Tranquila! Yo te entiendo.
Aprovechando que estoy de visita por la ciudad pensé en llamarte, ya que no tengo el número de tu casa, al menos escucha esta carta.

Ayer te vi cruzar por la calle, no me reconociste. Quizás me estoy volviendo viejo, o tu me estas olvidando.
Con ese vestido azul que traías puesto, te confundí con el cielo. Tranquila yo se que en París aún es invierno.
Ayer, fui a ver el atardecer, recordé cuando nuestras tardes acababan en tu espalda,
también recordé cuando amanecer era despertar a tu lado. Las mejores noches comenzaban contigo.

Aquí me tienes, mandándote cartas a parís, regalándote mi voz en un sobre sin destino,
perdiendo tus besos en los labios de otro, perdiendo tus manos en cuerpos ajenos.
Prométeme que recordarás mis caricias, aún cuando tu piel haya perdido su sensibilidad.
Recuerda que Paris, no es lo mismo sin mí, sin ti, sin nosotros.




domingo, 8 de mayo de 2011

Vientre De Octubre.

Las noches duraban menos de lo normal, en tus ojos se podía ver claramente el insomnio.
Las veces que te dolía caminar y muchas veces correr se te hacía imposible, llevabas dos vidas. La tuya y la mía.
Mientras el mundo dormía, tú creabas un mundo interior. Sólo para mí.  
Entre juguetes y risas, yo nací.

Madre, Me enseñaste a caminar sobre tus brazos en noches de miedo,
me enseñaste a correr entre mis sueños para alcanzarlos, me enseñaste la luz en medio de un túnel tenue.
Tú, que muchas veces sacaste la comida de tu boca para tener una barriga que alimentar. La mía,
Tú, que no dormías tranquila por la inseguridad de este mundo, ahora entiendo que sólo querías mi bien estar.

Las veces que herí a tu corazón diciéndote mala madre, es mentira. Sin ti, no soy nada.
Lo mejor que me ha pasado en la vida es ser tu hijo,
eres poesía que dio vida a un verso, a un niño. A mí.
Gracias por darme amor, por darme tu apellido.
Gracias por ser tú mi madre.
Feliz día mamá





viernes, 6 de mayo de 2011

Aún te escribo

Aún te escribo.
Esta es una de esas noches donde tu voz se transforma en silencio y tus caricias en soledad,
mi oxígeno ya no vuela por el aire, se ha escondido en tu perfume. En tu piel.
Aún te escribo, todavía te desvisto en versos y te existo en mis manos,
Aún te invento, sigo dibujando tu voz en mis labios para besar tu silencio ya muerto.

Olvidaste llevarte el piano que existía en tus manos,
 las mejores melodías me las daba tu tacto.
¿Y me preguntas si aún te extraño?
Sí, me haces falta, mis manos ya no escriben. Lloran.

Aún te escribo, aunque mis manos ya no respiren tu piel, aún guardan tu sexto sentido,
Aún puedo sentir el caminar de tu cabello en mi cuerpo ¿Cómo olvidarte si me tatuaste la vida?
Aún te pienso en cada amanecer que anochece sin ti,
Cada caricia muerta es un recuerdo que nace en mi piel.

Sé que algún día nos encontraremos. Te diré hola, que bella estás.
Tú, me miraras y tus ojos se cerraran y preguntaras ¿Quién eres?
Quizás te diga mi nombre o quizás te mienta, de todas formas me darás las espaldas y te irás.

Mi voz se irá apagando, y cuando sea viejo y recuerde tus manos en mi piel,
pensaré en ti y en los nietos que nunca tuvimos.
y antes de morir te recordare una vez más,
y ese día sabras, que aún te escribo.

sábado, 9 de abril de 2011

Ese Día

¿Cómo olvidar ese día que vestiste mis labios de versos?
aquel día que abrazaste mi último suspiro y lo ahogaste en tus labios.
¿Cómo olvidar los paisajes que tu espalda creaba?
Paisajes que nunca tuvieron horizonte, pero si un fin.

¿Cómo recordar que existías, si nunca te invente?
¿Cómo recordar tu silencio, sin extrañar tu voz?
¿Cómo olvidar ese día, si nunca existió?

Déjame acariciar tu voz por última vez
prometo no dejar mi silencio en ella,
sólo quiero que mi tacto se acostumbre a no escucharte.